Investigadores han hallado evidencia experimental de que tocar puede valer más que mil palabras, y de que un efímero contacto físico puede expresar emociones específicas, en forma silenciosa, sutil e inconfundible.
La piel puede registrar mejor las diferencias de textura que el oído las variaciones entre notas. Si la sometemos a vibraciones de frecuencia alta, percibirá variaciones de apenas 10 milésimas de segundo. Además, el espectro de sensaciones del tacto es el más amplio que podemos conocer e incluye todo tipo de manifestaciones, desde el dolor al placer



Dentro de  este “especial” vocabulario definimos una sacudida, un masaje, una palmada o un apretón, pequeños cambios en la presión aplicada, variaciones en la velocidad del toque, cambios en velocidad de los dedos al moverse sobre la piel, diferentes lugares y duraciones del contacto físico. Lo que atribuye a la terapia del masaje una merecida atención para procurarnos el equilibrio físico y mental.

Además, nada es comparable a utilizar las manos, por el calor-confort y la comunicación que puede existir entre cliente y terapeuta. Es un buen momento para redescubrir tu tacto, mejorar tu sensibilidad y enriquecer tu expresividad.

Advertisement